29/7/09

Qué difícil


es ver la tele. Encender para no ver, ver para no escuchar y taparse los oidos para no saber. El telediario cuando no me apena, me desconsuela. Cuando no, se va por las ramas en su amplia retrasmisión deportiva de lo que la cadena patrocina: Fórmula 1, Motociclismo o Roland Garros.
Me aburre.
La objetividad brilla por su ausencia, aunque ser objetivo es algo imposible si se tiene opinión de algo.
Da lo mismo, me aburre igualmente.
Por la mañana, por la tarde, por la noche, chismes, cotilleos, marujeos y lios de faldas al más puro estilo radio patio. Incluso hay un programa en concreto que se ha pasado al sensacionalismo de poner a un "juez" para que dicte sentencia en directo mientras dos hermanas se tiran los platos a la cabeza por alguna chorrada de turno. Si, yo creía que lo había visto todo en el Diario de Patricia, o en el ya desaparecido Aquí hay Tomate, pero no, la televisión va a más y desde luego no se conforma con los realities de cantantes frustrados o futuros periodistas soplamocos.
Creo que lo único que veo de esta televisión tan maravillosa son los remakes de Youtube donde lo más de lo más casposo de España alimenta mis risas unas cuantas semanas.
Reirse de lo ajeno por no reirse de uno mismo.