17/4/09

"Biciclistas"


Cuando tienes 3 o 4 años te compran una bici de esas ortopédicas con sus dos ruedas auxiliares, o "rodines". Y vás como mono a la carretera pendiente de frenar y acelerar a pedaladas sabiendo que muy torpe has de ser para pegarte una leche. Un día a tu padre se le antoja quitarte los "rodines" y en un confía confía te das ochomil porrazos contra el suelo hasta que consigues guardar el equilibrio. En mi caso fue gracias a mi madre. Un buen día mi bici amarilla Bh, mi madre y yo salimos a la plaza de mi edificio. Hubo lo menos diez intentos hasta que conseguí no caerme al suelo, a partir de ahí ya no tenía tanta emoción montar en bici. Y por eso supongo que me pasé los siguientes 10 años sin tocar un manillar con dos ruedas.
Algún verano que otro cuando visitaba a mi primo en Tres Cantos, yo salía con su bici a dar vueltas. Esto de ser un retaco de metrosesenta tiene sus complicaciones cuando montas en una bici que es el doble de grande que tu, lo primero: no tocas con los pies en el suelo. Lo segundo: si se te cae encima te aplasta. Y a mi me pasaron las dos cosas repetidas veces.
Reconozco que eso de ser "biciclista" me ha parecido siempre un poco horteroso e incómodo. Sobretodo porque la facilidad de coger el transporte público o ir andando me llamaba más. Hasta que me topé con Valencia y volvió el espiritu de Verano Azul. Creo que fue un engatusamiento producto de una sobredosis de Horchata y playa. O fue la humedad, o lo caro que es coger aquí un autobus (no se han enterado de que estamos en crisis) ... el caso es que no sé bien porqué pero un sábado a las 5 de la mañana me vi en pleno mercado de Mestalla pasando un fresquiviri muy serio, intentando encontrar una bici a mi justa medida. Y la encontré: Retrobici, blanca, bh, con el plato un poco asín asao, los frenos de aquella manera y algo ñordosa del palo "llena de porqueria". Pero me gusta. No sé ir a clase sin ella, y eso que la facultad está a tiro de piedra. A veces me planteo ir a comprar a la calle de al lado en bici, y eso ya me parece un poco preocupante.
Me estoy planteando seriamente tener bici en Madrid, y yo me sé de alguien que me va a decir que ME se ha ido la cabeza.

15/4/09

Soko


Esto no trata sobre mi, ni sobre nadie que conozco. Ni tan siquiera trata sobre tí, que ahora lees este texto pensando que quizás te sientas indentificado,aunque aún eso tu no lo sabes.Tienes la valía de quien lee sin conocer y apunta una etiqueta en su baul de sentimientos. Lees apresuradamente buscando algo que te haga despertar. Muy bien, probremos pues.Fue aquel día, no otro cualquiera. Podría haber salido el sol como la mañana de aquel sábado que pasamos juntos en el parque. O la tarde que quisiste bañarte en la playa, cuando el resto de la gente miraba como pasaban las horas del reloj. No podía haber sido un día mejor. Sentiste con o sin sentido cómo cada vez que piensas algo apresuradamente, hay alguien o algo que se adelanta a tus acontecimientos. Vives en Dejavú por no poder predecir. Vives a contratiempo. Y yo contrarresto las agujas de tu reloj.Ahora tienes la certeza de que no te has equivocado. Puede que seas tú a quien me refiero cuando hablo de la travesura que te rodea en torno al tiempo. Es como un compas sin argumento. Un tictac que es mas parecido al silencio de lo que el silencio se ha convertido para los dos.¿Eres tú quizas, o soy yo?Prosigamos.Es un error muy común sentirse empático con lo que te rodea. Te entiendo. Te comprendo, ¿reconoces esa sensación?Y si, puede que leas esto y te sientas emocionado. Abrumado. Asustado ¿Sorprendido tal vez?Pero no, te diré que no. Estas equivocado si piensas que todo tiene un motivo, una dirección.Ahora te has dado cuenta.
Porque esto no trata sobre mi, ni sobre nadie que conozco. Ni tan siquiera sobre ti que has leido esto y te crees identificado.

7/4/09

My girl


Ella le habló cómo si de un amigo de toda la vida se tratase. Sin querer decir nada, la verdad es que dijo todo, con titubeos y algún que otrodespiste, en el que acabas enlazando palabras y temas sin llegar a ningún lugar. Sabía que las cosas fueron tristes entre ambos, que aunque nunca dijese nada se habia pasado los últimos meses pensando en algo que sabía bien que nunca ocurriría. No sé, pero tenía esa pequeña ilusión entre el camino que le separaba todas las mañanas de clase, de poder llevar a la realidad esa conversación que se escondía bajo una canción que sonaba en su mp3. Cambiaba la sintonía, y con ella cambiaba la secuencia. Transcurría otra acción, un lugar distinto donde volver a encontrarse y soñar, que todo volvía a ser lo que meses atrás fue.
No sabía cómo ni porqué se sentía así. El tiempo había pasado, pero aun seguía sintiendo ese viejo resquemor que te impide olvidar algo o alguien. La verdad es que siempre se sentía sola, quizás hasta incomprendida.
A pesar de que intentaba disfrazar con indiferencia y algún toque de odio superficial aquella vieja relación, lo cierto es que no podía evitar pensar cómo hubiesen sido las cosas si en lugar de jugar al despiste se hubiese dejado ver un poco más.
A ella le preocupaban tantas cosas que aunque ahora las contase no podría llegar a saber si la mitad son ciertas o no. Y mientras le miraba a los ojos, sabía perfectamente que aquel desliz mental nunca se produciría.