15/10/08

una casualidad

Es que a veces no nos damos cuenta de que la mayor parte del tiempo y del no-tiempo; pensamos. Siempre he creído que cuando ponía mi mente en otra parte en realidad estaba en blanco, la verdad es que a veces si he dibujado con mi mente, pero casualmente las casualidades se colaron en mi mente. Si, así sin prepararlo.

Es extraño hablar de algo así que me ha contado una amiga de una amiga. Eso de que dicen de que poco a poco las cosas se viven con mayor intensidad cuando un día te das cuenta de que una hormiga te recorre y un pilotito en tu cabeza se enciende todos los días porque quiere recordarte algo.

Le pasó que había tantas cosas que la hacían pensar en aquello, que no había muchos momentos al día en los que no pararse a pensar. Y así como que no quiso la cosa la curiosidad y el intereres se conviertieron en inquietud y algo de osadia. Algunos días de vergüenza, sobretodo cuando miró por primera vez 6números en la pantalla intentando averiguar cómo comprimir tantos pensamientos en uno sólo. Lo cierto es que lo consiguió. Y le temblaban las manos.

Ese día otra hormiga rara le confesó que aquello era extraño. Un interes que, normalmente era como una página en blanco en la que poder escribir tantas cosas. Así como leer entre líneas y saber con qué cosas te puedes quedar y con cúales no. Era lo mismo.
Y poco a poco entre tonterías y alguna que otra metedura de pata, el tiempo vino a decir que la mitad de su verano había llegado, y con las ganas se quedó de decir alguna que otra palabra. Era un cúmulo de vergüenzas que normalmente no sentía pero que sabía que podían llegar. Un nerviosimo extraño a la hora de ver una película de los tiempos de yoquese...de Massiel o alguna otra diva del celuloide.

Quieras o no, aquello fue confuso, incluso para esta amiga. Y tras algún que otra huida de sus pensamientos lo cierto es que no pudo dejar de ver las cosas en un tono sepia extraño, algo amarillo. Y entonces supo, que las casualidades algún día se asomarían. Y que un día llamarían para evitar perderse por las calles de una gran ciudad. Rodeadas de música y de gente que veía pasar una sonrisa en un día, que aunque parecía lluvioso y de paraguas, lo cierto es que brillaba un sol más radiante que nunca.

1 comentario:

Pedacitos de Madrid dijo...

Yo a veces me pongo a pensar y de pronto me doy cuenta de que me he ido muy lejos de mi cuerpo y del lugar donde estoy. Es cierto que siempre estamos pensando cosas...por simple que sea, ahora mismo...siento que mi tripa me ruge..y lo piensas..jope qué hambre tengo a ver si llega la hora de la comida..Pensamos porque vemos? los ciegos en qué piensan? cómo transforman sus pensamientos si no pueden ver nada? cómo se imaginan ellos el mundo? siempre me lo he preguntado. y qué soñarán?

supongo que si se lo preguntas te lo dirá, pero yo nunca se lo he preguntado a mi vecino, se ha mudado hace mas de un año. ya no se lo puedo preguntar.